El término del curso escolar, el inicio de los campamentos de verano y la preparación para las vacaciones en familia, hacen que la temporada veraniega revista gran entusiasmo para los niños. Sin embargo, los tiempos económicos difíciles han obligado a muchas familias a posponer o cancelar los planes para esta temporada, decepcionando a los niños que esperaban con ansiedad el viaje anual o la realización de otras actividades de verano. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), los recortes del presupuesto familiar no tienen que afectar necesariamente a la diversión, ni las actividades en familia implicar la ruina o la bancarrota. Las vacaciones de verano son una oportunidad ideal para que las familias compartan actividades saludables, incrementen la actividad física, y hagan un mayor esfuerzo por adoptar hábitos sanos de alimentación.

“El verano es un momento idóneo para formularse una resolución de mitad de año,” expresa la Dra. Katherine Nordal, directora ejecutiva de práctica profesional de la Asociación Americana de Psicología. “La toma de decisiones física y emocionalmente saludables con respecto a los hijos y a la familia, es una forma positiva de iniciar el verano y prepararse para el próximo curso escolar.”

La crianza de un niño con hábitos de alimentación y actividad física saludables, reviste en estos momentos más importancia que nunca. Según el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos aproximadamente el 17 por ciento de los niños están clasificados como pasados de peso u obesos. El cambio de las conductas vinculadas a la alimentación y la actividad física es a menudo un proceso difícil pero factible para los padres. Hacer el compromiso de tener una familia sana ayudará a que los niños no tengan que sufrir el dolor emocional ni las limitaciones físicas que trae consigo el sobrepeso.

Actividades físicas tales como un juego de Frisbee en familia, o el consumo de comidas saludables que usted y su hijo o hija pueden cocinar juntos, son ejemplos de las múltiples maneras de darle un toque de diversión a la decisión de llevar adelante un estilo de vida más sano.

“Los niños necesitan que sus padres y las personas que los cuidan hagan el compromiso de ayudarlos a abandonar las conductas incorrectas, y a adoptar más opciones activas y saludables,” asegura la Dra. Nordal. “Y dedicar tiempo a disfrutar de actividades en familia es importante para la salud emocional de todos sus integrantes. El tiempo invertido en caminar o montar bicicleta juntos por el barrio, o ir en familia a la piscina comunitaria, son formas saludables de reducir el estrés y la ansiedad, y de crear relaciones familiares más sólidas.”