Los ejercicios fortalecen nuestro cuerpo, pero ¿podemos hacer lo mismo con nuestra mente? Pudiera ser, según varias líneas de investigación llevadas a cabo en animales y seres humanos.

En investigaciones realizadas en ratones, existen pruebas de que el ejercicio aumenta el suministro de sangre al cerebro. Un grupo de ratones accedió libremente a la rueda giratoria y otro corrió en la rueda de andar durante una hora por día. Después de 30 días, ambos grupos presentaron un mejor suministro de sangre al cerebro. No se indicó ningún aumento en un grupo de ratones sedentarios.

Un mayor suministro de sangre significa mayor suministro de oxígeno y energía, lo que equivale a un mejor desempeño.

En el mismo estudio, un grupo de ratones aprendió a correr por un camino de obstáculos. Dado que esta era más una tarea de aprendizaje que una tarea física, estas ratas desarrollaron más conexiones entre las neuronas en sus cerebros.

Si bien recién ahora están comenzando a realizarse estos tipos de estudios en seres humanos, la teoría indica que debido a que los deportes combinan aprendizaje y ejercicio, pueden aumentar el suministro de sangre y mejorar las conexiones en el cerebro.

Algunas pruebas en seres humanos sugieren que mantenerse en forma ayuda a las personas a mantener sus capacidades cognitivas a medida que envejecen. Muchos estudios descubrieron que las personas mayores físicamente activas se desempeñan mejor que las personas mayores sedentarias en tareas cognitivas como razonar, vocabulario, memoria y tiempo de reacción. Algunos estudios descubrieron diferencias similares entre las personas jóvenes físicamente activas y las sedentarias, pero los resultados varían de un estudio a otro.

Los investigadores advierten que el ejercicio y la preparación física tienen un área limitada de efecto; si dejamos de hacer ejercicio, perdemos rápidamente ese efecto.