Es muy común que las personas experimenten reacciones emocionales muy intensas con la llegada de un huracán, y por los daños que el mismo causa en hogares e infraestructuras comunitarias. Si está sufriendo inquietud por la cercanía de los huracanes, no está solo. La comprensión de las respuestas comunes a acontecimientos extremos puede ayudarle a hacerles frente con efectividad a sus sentimientos, pensamientos y conductas. La puesta en práctica de algunos de los consejos que ponemos a su disposición en esta guía, le pueden ser útiles en el proceso de manejar la situación luego del paso de la tormenta, y contribuir a que se sienta mejor.

¿Qué les ocurre a las personas en caso de un huracán u otro acontecimiento traumático?

El shock y la negación son respuestas típicas a acontecimientos y desastres traumáticos, especialmente a poco tiempo de transcurridos los mismos. Pero tanto el shock como la negación son reacciones normales de protección.

El shock es una perturbación súbita y a menudo intensa del estado emocional, que puede provocar sentimientos de aturdimiento o sobrecogimiento. Por su parte, la negación consiste en no reconocer que ha ocurrido algo muy estresante, o en no experimentar a plenitud la intensidad del acontecimiento. Además, la persona a la cual afecta pudiera sentirse temporalmente atontada o desconectada de la vida. Ambas reacciones son totalmente normales.

Cuando desaparece el shock inicial, las reacciones pueden variar en dependencia de la persona. Sin embargo, las respuestas siguientes son reacciones normales ante un acontecimiento traumático:

  • Los sentimientos cobran intensidad y son a menudo impredecibles. La persona puede volverse más irritable de lo usual, y su estado de ánimo puede experimentar cambios intermitentes y sin precedentes. Además, puede sentirse especialmente ansiosa o nerviosa, o incluso sufrir de depresión.

  • Los patrones de pensamiento y conducta también son afectados por el trauma. La persona puede evocar recuerdos repetidos y vívidos del hecho, en un proceso que se conoce como “’escenas retrospectivas”, que pueden ocurrir sin razón aparente y provocar reacciones físicas como taquicardia o sudoración. Incluso se pueden confrontar dificultades con la concentración, o experimentar confusión con más facilidad. Por su parte, también se pueden afectar los patrones de sueño y la alimentación.

  • Las reacciones emocionales recurrentes son comunes. Los olores que recuerden el proceso de preparación para el huracán o la respuesta al mismo pueden provocar reacciones diversas. Esas percepciones sensoriales pueden despertar el temor de que el huracán o los daños que el mismo causó puedan repetirse.

  • Con frecuencia, se deterioran las relaciones interpersonales. Los conflictos más serios, tales como discusiones más frecuentes con familiares y compañeros de trabajo, son comunes. Por otra parte, la persona afectada puede sentir retraimiento y deseos de aislarse, y evitar sus actividades usuales.

  • El estrés extremo puede estar acompañado de síntomas físicos como por ejemplo, dolores de cabeza, náuseas y dolor en el pecho, que pueden requerir atención médica. Asimismo, las condiciones preexistentes pueden empeorar debido al estrés.

¿Por qué las personas responden de forma diferente con el paso del tiempo?

Es importante tener en cuenta que no se puede establecer un patrón común de reacción al estrés extremo provocado por experiencias traumáticas. Algunas personas responden inmediatamente, mientras que otras tienen reacciones retardadas que demoran meses o años en producirse. Y mientras que algunas experimentan efectos adversos por un período de tiempo prolongado, otras se recuperan con bastante rapidez.

Además, las reacciones pueden cambiar con el transcurso del tiempo. Algunas personas que han sufrido traumas sienten inicialmente que el acontecimiento les da fuerzas para sobrellevarlo, pero posteriormente se desaniman o se deprimen.

Existen varios factores que afectan la extensión de tiempo necesaria para que las personas afectadas se recuperen de los efectos de una tormenta:

  • El grado de intensidad y pérdida. Los acontecimientos más prolongados, que implican una amenaza mayor, y en los que hay pérdidas sustanciales de vidas y propiedades, demoran con frecuencia más tiempo en resolverse.

  • La duración del contacto con los sucesos adversos, y el daño provocado por los mismos, pueden ejercer impacto en las personas afectadas.

  • La capacidad general de una persona para hacer frente a situaciones de gran tensión emocional. Las personas que se han visto en otras circunstancias difíciles y estresantes pueden sobrellevar con mayor facilidad el trauma.

  • Otros acontecimientos estresantes que precedieron a la experiencia traumática. Las personas que han enfrentado otras situaciones de gran tensión emocional, como problemas serios de salud o dificultades relacionadas con su familia, pudieran experimentar reacciones más intensas ante el nuevo suceso estresante, y necesitar más tiempo para recuperarse.

¿Cómo podría ayudarme a mí mismo y a mi familia?

Usted puede tomar varias medidas para la recuperación del bienestar emocional y el sentido de control después del paso de un huracán o de otra experiencia traumática:

  • Reconozca que está en un momento difícil, pero controlable. Seguramente ha enfrentado tiempos adversos en otras etapas de su vida. Aproveche las destrezas usadas para salir airoso de retos anteriores.

  • No reprima el deseo de lamentar las pérdidas que ha sufrido. Trate de ser paciente con los cambios en su estado emocional.

  • Distánciese de los noticieros. Ver repeticiones de las imágenes del huracán puede aumentar aún más su estrés. Con frecuencia, los medios de comunicación tratan de interesar a su audiencia presentándoles situaciones más trágicas que tal vez no representen lo ocurrido en su hogar o comunidad.

  • Pídales ayuda a las personas que se preocupan por usted, y que le escucharán y se solidarizarán con su situación. Pero tenga en cuenta que su sistema normal de apoyo podría debilitarse si las personas más cercanas a usted han sufrido los efectos de un huracán o han sido testigos del mismo.

  • Comunique su experiencia en las formas que les sean más cómodas, como el diálogo con familiares o amigos o la creación de un diario.

  • Busque información acerca de grupos de apoyo locales dirigidos por profesionales adecuadamente entrenados y expertos. Con frecuencia, hay grupos de apoyo disponibles en comunidades que han sufrido desastres a gran escala. Las personas afectadas pueden disfrutar de alivio y consuelo poniéndose en contacto con otros sobrevivientes de huracanes que han pasado por reacciones y emociones similares, lo cual puede ser especialmente útil en el caso de personas con sistemas de apoyo personal limitados.

  • Ponga en práctica conductas saludables que perfeccionen su capacidad de lidiar con el estrés excesivo. Consuma comidas bien balanceadas y descanse lo suficiente. Si tiene problemas para dormir podría encontrar alivio con técnicas de relajación. Evite el consumo de alcohol y drogas, pues los mismos pueden incrementar el sentimiento de depresión y/o impedirle hacer lo necesario para tener capacidad de resistencia, y enfrentar con efectividad las situaciones adversas.

  • Establezca o reinicie rutinas como comer en horarios regulares y seguir un régimen de ejercicios. Deje a un lado, aunque sea por breve tiempo, las exigencias de la vida diaria, dedicándose a pasatiempos y otras actividades agradables.

  • Si es posible, evite tomar decisiones importantes como un cambio de empleo, porque esas actividades podrían resultar enormemente estresantes.

¿Cuándo debo buscar ayuda profesional?

Algunas personas pueden hacer frente con efectividad a las exigencias emocionales y físicas de un huracán, usando sus propios sistemas de apoyo. Sin embargo, no resulta inusual que la persistencia de problemas serios siga interfiriendo con la vida cotidiana. Por ejemplo, algunas personas podrían sentir un abrumador nerviosismo o tristeza persistente que afectan las relaciones interpersonales y su rendimiento laboral.

Las personas aquejadas por reacciones prolongadas que afectan sus actividades diarias, deben consultar a un profesional de la salud mental entrenado y experto.

Los psicólogos y otros proveedores apropiados de cuidados de salud mental, pueden ayudarnos a estar informados con respecto a las respuestas normales al estrés extremo. Estos profesionales trabajan en colaboración con las personas afectadas por traumas, ayudándolas a hallar formas constructivas de lidiar con el impacto emocional.

En caso de desastres, se envían equipos de psicólogos y otros consejeros de crisis a las zonas afectadas. Pídales a las diversas organizaciones de socorro que le ayuden a ponerse en contacto con esos expertos.

En el caso de los niños, los arranques emocionales continuos y agresivos, los problemas serios en la escuela, la preocupación por el huracán, el retraimiento continuo y extremo, y otros signos de ansiedad o dificultades emocionales, apuntan a la necesidad de asistencia profesional. Un profesional calificado de salud mental puede ayudar a niños y padres a lidiar con los pensamientos, sentimientos y conductas provocados por el paso de una tormenta.