Dólares y sensatez: Cómo tratar con sus hijos el tema de la economía

En estos tiempos de extremo estrés económico, resulta difícil eludir las conversaciones familiares referentes a una cuestión tan delicada. El temor con respecto al pago de las hipotecas, el costo de la educación de los hijos, la jubilación y los gastos cotidianos acecha por los pasillos de muchos hogares. Y sin duda alguna, como los niños se dan cuenta del creciente estrés de sus padres durante esta crisis financiera, podrían estar siendo víctimas de su propio estrés como consecuencia de esa situación.

“Los niños son extremadamente flexibles”, afirma el Dr. David Palmiter, psicólogo. “Sin embargo, están muy al tanto de la tensión existente en el hogar, ya sea como resultado de la situación financiera o de otros problemas familiares. Es importante que sea honesto con sus hijos, pero sólo debe compartir con ellos la información que, a su juicio, éstos puedan ser capaces de procesar”.

Si bien la comunicación abierta es la base de una relación saludable, los padres no deben abrumar excesivamente a sus hijos. Por ejemplo, lo que se le puede decir a un niño más pequeño con respecto a la situación financiera familiar es muy diferente a lo que le podemos informar a un adolescente. Los niños más pequeños pudieran interpretar que la situación es más grave de lo que resulta realmente. Y como los niños de mayor edad y los adolescentes están más en contacto con las noticias diarias, las conversaciones con ellos acerca de la economía y sus implicaciones en la familia puede infundirles tranquilidad.

La forma en que los padres expresan sus preocupaciones con respecto a la situación financiera influye en la interpretación por parte de los hijos. Los niños más pequeños pudieran considerar literalmente cualquier comentario escuchado al azar como que “la familia está en la miseria”, e interiorizar sus propios temores a perder su hogar. El diálogo con sus hijos, pidiéndoles que expresen sus pensamientos e ideas, contribuirá a aclarar cualquier mala interpretación que pudiera existir, así como a aliviar la ansiedad y reducir su estrés.

Las familias también pueden usar su situación financiera como una oportunidad de controlar las expectativas de los niños con respecto a los bienes materiales. Enseñarles a elaborar un presupuesto, creando tal vez una “cuenta de ahorros” para su dinero de uso personal, o destinando cierta cantidad para donaciones caritativas, les ayudará a comprender mejor que probablemente este año no sea factible comprar un Xbox o un iPod como regalos navideños. Además, estos tiempos difíciles proporcionan la oportunidad de enfocarnos en los aspectos positivos, y de priorizar lo verdaderamente importante—las relaciones con seres queridos y amigos, o la salud de la familia—para disminuir los temores de los hijos y afianzar los valores familiares.

Preste especial atención a cualquier síntoma que su hijo pueda experimentar: cambios en los hábitos de dormir y el apetito, pesadillas, o distanciamiento de situaciones o personas. Los padres que ponen en práctica conductas saludables para aliviar el estrés les dan un buen ejemplo a sus hijos. Caminar con la familia después de la cena, o disfrutar de un juego de mesa en la noche, no son solamente alternativas positivas para alejarse un poco de las noticias, sino también actividades que no nos cuestan dinero y fomentan la unión familiar.

Ser previsores con respecto al control del estrés en la familia, y proseguir la vida como de costumbre, a pesar de lo que esté ocurriendo en Wall Street o en la nación, le ayudarán a mantener la salud psicológica de su hogar en tiempos de incertidumbre económica.

Un agradecimiento especial al Dr. David Palmiter, la Dra. Mary Alvord, y el Dr. Nabil Hassan El Ghoroury, miembros de APA, por su ayuda en la redacción de este artículo.

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