Cáncer de mama: Cómo puede la mente ayudar al cuerpo

Cada año 185.000 mujeres en este país se enteran de que tienen cáncer de mama. Dado que menos de una cuarta parte de ellas tienen factores de riesgo genéticos u otros factores conocidos, el diagnóstico a menudo llega como una sorpresa desoladora. El desconcierto emocional provocado puede afectar a la salud física de las mujeres así como a su bienestar psicológico. Esta hoja de preguntas y respuestas explica cómo el tratamiento psicológico puede ayudar a estas mujeres a aprovechar el poder sanador de sus mentes.

¿Qué impacto tiene el diagnóstico de cáncer de mama en el bienestar psicológico?

Recibir un diagnóstico de cáncer de mama puede ser uno de los momentos más angustiantes que puedan experimentar las mujeres, y por eso, tal vez no sepan a quién recurrir para obtener ayuda.

La angustia generalmente continúa incluso después de haber superado el impacto inicial del diagnóstico. A medida que las mujeres comienzan lo que con frecuencia es un largo proceso de tratamiento, pueden enfrentarse a nuevos problemas. Por ejemplo, pueden hallar confusión en sus relaciones personales. Pueden sentirse realmente cansadas todo el tiempo y estar muy preocupadas con respecto a los síntomas, a el tratamiento y a la muerte. Pueden enfrentarse  también a la discriminación por parte de su empresa e incluso por parte de las compañías de seguro. Factores como estos contribuyen al estrés crónico, la ansiedad y a la depresión.

¿Por qué es importante buscar ayuda psicológica? 

Sentirse abrumada es una respuesta totalmente normal al diagnóstico de cáncer de mama. No obstante, las emociones negativas pueden hacer que las mujeres dejen de hacer cosas que son buenas para ellas y que comiencen a hacer cosas que son malas para cualquiera, y en especial preocupantes para aquellas personas que tienen una enfermedad grave. Las mujeres con cáncer de mama pueden comenzar a comer mal. Por ejemplo, pueden empezar a comer en menor cantidad y a seleccionar alimentos con bajo nivel nutricional. También pueden dejar de hacer ejercicio y pueden incluso tener problemas para dormir bien de noche asi como distanciarse de familiares y amigos. Al mismo tiempo, estas mujeres pueden recurrir al alcohol, al tabaco, a la cafeína y a otras drogas en un intento por calmarse.

Un diagnóstico de cáncer de mama también puede conllevar a problemas más graves. Los investigadores estiman que entre el 20 y el 60 por ciento de las pacientes con cáncer experimentan síntomas de depresión que pueden dificultar aún más que las mujeres se adapten, participen óptimamente en actividades de tratamiento y aprovechen las fuentes de apoyo social que tienen disponibles. Algunas mujeres se sienten tan desanimadas por la dura prueba de tener cáncer, que se niegan a someterse a una cirugía o simplemente dejan de asistir a sus sesiones de radiación o quimioterapia. Como resultado, pueden enfermarse aún más. De hecho, hay estudios que demuestran que dejar de asistir a tan solo el 15 por ciento de las sesiones de quimioterapia, provoca resultados considerablemente adversos.

¿Cómo puede ayudar el tratamiento psicológico a que estas mujeres se adapten? 

Los psicólogos autorizados para ejercer y otros profesionales de la salud mental con experiencia en el tratamiento de cáncer de mama pueden resultar de gran ayuda. Su objetivo principal es ayudar a las mujeres a aprender a cómo sobrellevar los cambios físicos, emocionales y de estilo de vida relacionados con el cáncer, así como los tratamientos médicos que pueden resultar dolorosos y traumáticos. Algunas mujeres pueden enfocar el asunto en cómo explicar su enfermedad a los hijos o cómo afrontar la respuesta de su pareja. Otras pueden concentrarse en cómo elegir el hospital o tratamiento médico adecuados. Para otras, el enfoque puede ser cómo controlar el estrés, la ansiedad o la depresión. Al enseñar a las pacientes estrategias para la resolución de problemas en un entorno de apoyo, los psicólogos pueden ayudar a las mujeres a lidiar con su dolor, miedo y otras emociones. Para muchas mujeres, esta crisis potencialmente mortal, puede resultar una oportunidad de crecimiento personal que mejora la vida.

Las pacientes con cáncer de mama no son las únicas que pueden beneficiarse del tratamiento psicológico. Los psicólogos suelen ayudar a sus esposos, de quienes se espera brinden apoyo emocional y práctico, al mismo tiempo que afrontan sus propios sentimientos. Los niños, padres y amigos involucrados en el apoyo de la paciente también pueden beneficiarse con las intervenciones psicológicas.

La necesidad de tratamiento psicológico puede no terminar cuando finaliza el tratamiento médico. De hecho, la recuperación emocional puede llevar más tiempo que la recuperación física y es a veces menos predecible. Si bien, la presión social para volver a la normalidad es intensa, las sobrevivientes del cáncer de mama necesitan tiempo para crear una nueva imagen de sí mismas que incorpore la experiencia vivida y sus cambios corporales. Los psicólogos pueden ayudar a las mujeres a lograr ese objetivo y a enseñarlas a sobrellevar problemas como el temor a la reaparición de la enfermedad y la impaciencia respecto a problemas más comunes.

¿Puede ayudar el tratamiento psicológico también al cuerpo?

Por supuesto. Por ejemplo, pensemos en las náuseas y los vómitos que suelen acompañar a la quimioterapia. Para algunas mujeres, estos efectos colaterales pueden ser lo suficientemente graves como para hacerles rechazar otros intentos de tratamiento. Los psicólogos pueden enseñarle a las mujeres ejercicios de relajación, meditación, autohipnosis, imaginería u otras tácticas que pueden aliviar eficazmente las náuseas sin los efectos colaterales de las sustancias farmacéuticas.

El tratamiento psicológico tiene además efectos indirectos en la salud física. Los investigadores saben que el estrés suprime la capacidad de protección personal del cuerpo. Lo que sospechan ahora es que la capacidad de afrontamiento que les enseñan los psicólogos puede realmente reforzar el sistema inmunológico. En un conocido estudio, pacientes con cáncer de mama avanzado que se sometieron a terapia de grupo vivieron más tiempo que aquellas que no lo hicieron.

Las investigaciones también sugieren que las pacientes que formulan preguntas y son activas con sus médicos obtienen mejores resultados de salud que las pacientes que aceptan pasivamente los programas de tratamiento propuestos. Los psicólogos pueden instruir a las mujeres para que realicen elecciones más informadas, a la luz de consejos a menudo conflictivos, y pueden ayudarlas a comunicarse más eficazmente con sus proveedores de atención médica. En resumen, los psicólogos pueden ayudar a las mujeres a participar plenamente en su tratamiento. El resultado es una mejor comprensión de la enfermedad y su tratamiento, así como una mayor disposición a hacer lo necesario para sanar nuevamente.

¿Qué tipo de tratamiento psicológico resulta útil? 

Una combinación de tratamiento individual y de grupo a veces funciona mejor. Sesiones individuales con un psicólogo autorizado para ejercer suelen recalcar la comprensión y modificación de los patrones de pensamiento y de conducta. El tratamiento psicológico de grupo con otras personas que tienen cáncer de mama les da a las mujeres la posibilidad de brindar y recibir apoyo emocional, y aprender de las experiencias de las demás. Para ser más eficaz, los grupos deben estar conformados por mujeres que están en etapas similares de la enfermedad, y estar guiados por psicólogos u otros profesionales de la salud mental con experiencia en el tratamiento del cáncer de mama.

Las intervenciones psicológicas, que son dirigidas a individuos o grupos, se esfuerzan por ayudar a las mujeres a adaptarse a sus diagnósticos; a sobrellevar el tratamiento y a aceptar el impacto de la enfermedad en sus vidas. Estas intervenciones ofrecen a los psicólogos una oportunidad de ayudar a las mujeres a entender mejor el cáncer de mama y su tratamiento. Los psicólogos suelen formular a las mujeres preguntas abiertas acerca de sus suposiciones, ideas para vivir una vida más plena y otros asuntos. Si bien los pensamientos y sentimientos negativos se abordan, la mayoría de las investigaciones psicológicas se concentran en la resolución de problemas a medida que las mujeres enfrentan un nuevo desafío.

Un diagnóstico de cáncer de mama puede afectar seriamente el funcionamiento psicológico de una mujer, lo que a su vez puede poner en peligro su salud física. Esto no tiene por qué ser así. Las mujeres que buscan ayuda de psicólogos autorizados para ejercer y con experiencia en el tratamiento del cáncer de mama, pueden usar la conexión cuerpo-mente en beneficio propio para mejorar su salud mental y física.