Para muchas personas que han sufrido un ataque al corazón, la clave para recuperarse está en prestar atención a la relación existente entre el cuerpo y la mente.

Estudios hechos por psicólogos indican que el cambio de conducta después de un ataque al corazón puede mejorar las posibilidades de recuperación. Sesenta por ciento de los pacientes hospitalizados por enfermedades cardíacas experimentan niveles elevados de estrés, ansiedad y depresión debido a haber sido hospitalizados por un ataque.

Además, el nivel de depresión, aislamiento social y hostilidad de una persona es indicativo de muerte por enfermedad cardíaca así como de reaparición de problemas cardíacos, áreas en las que los psicólogos pueden intervenir de manera eficaz.

Los investigadores han descubierto que:

  • La terapia de grupo para pacientes convalecientes mejora el bienestar psicológico y reduce el índice de mortalidad durante los primeros tres años de recuperación de un ataque cardíaco.

  • Dos horas de asesoría psicológica por semana durante siete semanas reduce en un 60 por ciento el índice de rehospitalización en pacientes con problemas de corazón.

  • La asesoría psicológica breve antes de un procedimiento médico genera estancias más cortas en la unidad de cuidados intensivos, menos angustia emocional y hospitalizaciones más breves.

Para mejorar la posibilidad de que un paciente tenga una recuperación exitosa, los psicólogos pueden:

  • Educar a los pacientes en cuanto al cumplimiento del tratamiento y conductas sanas en el momento que su actitud es más abierta para recibir consejos, que es inmediatamente después de su hospitalización;

  • Establecer una comunicación eficaz entre el paciente y los familiares;

  • Ayudar a desarrollar una relación de colaboración entre el paciente, los familiares y el sistema de atención médica; y

  • Realizar evaluaciones de seguimiento para determinar cuán bien el paciente y la familia sobrellevan la recuperación.