¿Se acelera su corazón?

¿Siente un sobresalto en el corazón? Según los expertos, puede ser algo más que el amor. Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (U.S. Department of Health and Human Services), las enfermedades cardiacas son la primera causa de fallecimientos de mujeres estadounidenses. Aunque numerosos factores como la dieta, la actividad física y los componentes genéticos, contribuyen a la aparición de los trastornos cardiacos en la mujer, el estrés desempeña un papel más significativo que la presencia del hombre por el que se siente atracción.

Según la encuesta “Stress in America” (El estrés en los Estados Unidos) realizada por la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) en el 2008, las mujeres participantes reportaron niveles más altos de estrés que los hombres, ya que el 33 por ciento declaró un nivel promedio de estrés de 8 o más en una escala de 10 puntos (en comparación con el 27 por ciento de los hombres). Más aún, la mayoría de las mujeres reportaron una mayor presencia de síntomas físicos de estrés que los hombres: el 65 por ciento reportó irritabilidad (vs. el 55 por ciento de los hombres) y el 57 por ciento fatiga (vs. el 49 por ciento de los hombres). Tocante a la difícil situación de la economía, una preocupación vital para las personas en los Estados Unidos, el 83 por ciento de las participantes mencionó el dinero como fuente significativa de estrés, mientras que el 84 por ciento responsabilizó al estado de nuestra economía nacional (vs. el 78 y el 75 por ciento de los hombres, respectivamente).

“El vínculo entre los altos niveles de estrés y las enfermedades del corazón es bien conocido y muy real”, afirmó la Dra. Katherine Nordal, PhD., directora ejecutiva de práctica profesional de la Asociación Americana de Psicología. “La buena noticia es que si utilizan la prevención en sus decisiones de cuidados de salud, y adoptan opciones de estilos de vida saludables, las mujeres pueden controlar con éxito sus niveles de estrés, y reducir al mínimo los riesgos de padecer enfermedades cardiacas”.

En efecto, las herramientas utilizadas en la prevención del estrés son con frecuencia las mismas que se toman en cuenta para evitar las enfermedades cardiacas. Una dieta saludable compuesta con frutas, vegetales y granos enteros, así como la práctica de actividades físicas con regularidad, como caminar, yoga o danza, contribuyen a lograr una mente y cuerpo sanos. Probablemente, la mejor medida que puede tomar para beneficiarse a sí misma y a su corazón, es olvidarse de las barritas de chocolate y no dedicarles tanto tiempo a las comedias románticas de la televisión.

La APA ofrece los siguientes consejos para controlar el estrés:

Saber cuándo sufre de estrés. Cada persona experimenta el estrés de forma distinta. ¿Cómo determinar que estamos experimentando estrés? ¿Qué diferencias existen con respecto a los pensamientos y conductas que adoptamos cuando no sentimos estrés?

Identificar las fuentes de estrés. ¿Qué acontecimientos o situaciones le provocan estrés? ¿Están relacionados con sus hijos, familia, salud, decisiones financieras, trabajo, relaciones sentimentales u otros factores? ¿Hay algo que pueda hacer para cambiar esa situación o reducir el estrés?

Conocer sus propias señales de estrés. Todos experimentamos el estrés de manera diferente. Es probable que a usted le cueste trabajo concentrarse o tomar decisiones; o tal vez sienta enfado, irritación o pérdida del control; o sufra de dolores de cabeza, tensión muscular o falta de energía. Es necesario determinar y conocer sus señales de estrés.

Determinar las formas de lidiar con el estrés. Determine si está adoptando conductas dañinas a su salud (como fumar, consumir alcohol y comer poco/con exageración) para hacerle frente al estrés. ¿Es una conducta de rutina, o específica ante ciertos acontecimientos o situaciones? ¿Adopta opciones no saludables cuando se siente presionada o abrumada?

Buscar formas saludables de controlar el estrés. Considere la práctica de actividades sanas que reducen el estrés, tales como meditar, hacer ejercicios, o hablar de sus problemas con amigos y familiares. Tenga en cuenta que con el paso del tiempo nos vamos adaptando más a las conductas dañinas, y que las mismas son difíciles de eliminar. Pero no trate de transformarlo todo de una vez. Concéntrese en cambiarlas una a una.

Cuidar de sí mismo. Coma adecuadamente, duerma lo suficiente, beba abundante agua, y practique actividades físicas regularmente. Asegúrese de mantener la mente y el cuerpo sanos mediante actividades como yoga, un paseo breve, ejercitar en el gimnasio, o practicar deportes que perfeccionen su salud física y mental. Además, tómese con frecuencia unas vacaciones u otras pausas para descansar del trabajo. A menudo, las mujeres asumen demasiadas responsabilidades. Independientemente de lo agitada que pueda ser su vida, dedíquese tiempo, aunque sea para realizar cosas tan simples como leer un buen libro, o escuchar su música favorita.

Buscar ayuda. Aceptar la ayuda de amigos y familiares prestos a colaborar puede mejorar su capacidad de controlar el estrés. Si sigue sintiéndose abrumada, debe considerar la posibilidad de hablar con un psicólogo, quien le ayudará a controlar mejor el estrés y eliminar las conductas dañinas.